Número Actual

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Fotografía de Leo Ureña, Cortesía del autor © Leo Ureña, https://www.instagram.com/leourena/

 

Editorial

He encontrado en días pasados una curiosa confirmación de que lo verdaderamente nativo suele y puede prescindir del color local; encontré esta confirmación en la Historia de la declinación y caída del Imperio Romano de Gibbon. Gibbon observa que en el libro árabe por excelencia, en el Alcorán, no hay camellos; yo creo que si hubiera alguna duda sobre la autenticidad del Alcorán bastaría esta ausencia de camellos para probar que es árabe. Fue escrito por Mahoma, y Mahoma, como árabe, no tenía por qué saber que los camellos eran especialmente árabes; eran para él parte de la realidad, no tenía por qué distinguirlos; en cambio, un falsario, un turista, un nacionalista árabe, lo primero que hubiera hecho es prodigar camellos, caravanas de camellos en cada página; pero Mahoma, como árabe, estaba tranquilo: sabía que podía ser árabe sin camellos. Creo que los argentinos podemos parecernos a Mahoma, podemos creer en la posibilidad de ser argentinos sin abundar en color local.

Borges, El escritor argentino y la tradición.

*

Con el propósito de celebrar el número 40 de la Revista Hoja Filosófica (2001), decidimos lanzar una convocatoria sobre la X Bienal Centroamericana que se celebrará en Costa Rica durante el mes de setiembre del presente año.

Se trata de un evento que se proyecta para los próximos meses, no obstante hace ya algún tiempo que la figura de las bienales ronda cotidianamente la esfera de ‘las artes’ creando expectativa en el contexto centroamericano. Esta bienal se ha construido sobre el espectro de lo “extraordinario” al plantearse como una “nueva” plataforma que no solamente propone un esquema para las futuras bienales, sino que además toma posición frente a la historia de las bienales centroamericanas que le anteceden. En este clima de expectativa surge la idea de referirse a la bienal en términos especulativos, así como también, desde el ámbito más fecundo, a saber, aquel de la memoria y la imaginación. Construir un objeto como la bienal antes de que ésta haya sucedido, implica mostrar algunas de las formas que tenemos de imaginar estos objetos. Por esta razón, los textos que componen este número abordan la cuestión de la Bienal desde el punto de vista de sus antecedentes, es decir, de la historia que todavía construyen las bienales. De alguna manera, pensar en bienal, al menos en los textos que hemos recibido, implica volver atrás.

En esta vía, la razón que motiva esta propuesta reside precisamente en la pregunta por cómo nos imaginamos y nos proyectamos frente a dinámicas como las que produce una bienal. Estos eventos, lejos de ser solamente muestras de arte efímeras y comerciales, norman la producción artística de los años venideros. Esto queda claro cuando al echar un vistazo en la producción artística de la región, encontramos una serie de grupos que producen desde el estigma que nos dejaron las palabras de los críticos que asistieron a la bienal del 71: el arte de la región debe preocuparse por los problemas políticos de la región.

Así como esa bienal del 71, todas las bienales configuran marcos normativos respecto de lo que se espera se produzca en las artes centroamericanas del futuro próximo. No es un secreto que temáticas como las del territorio y la identidad nacional han sabido colocarse incansablemente en los museos y galerías del contexto costarricense. En este sentido, lo contemporáneo ha sido pensado como el lugar donde se realiza un estado de la cuestión respecto de, por ejemplo, los fenómenos sociales que afectan a las diferentes poblaciones que habitan el territorio y sobre las formas de sociabilidad propias de Centroamérica: los/as artistas nos hablan de los mitos fundadores y los/as críticos usan esas obras como ilustraciones de sus textos.

Frente a este clima, cabe preguntarse: ¿el arte centroamericano ‘contemporáneo’ ha quedado encerrado en un discurso acerca de lo que somos y lo que hacemos, juzgado a partir de la importancia de los temas que aborda y por su capacidad de formar a un público sobre temas de las agendas políticas nacionales? Estos elementos, ¿no concuerdan acaso con los dos principios claves de las bellas artes: imitación (mimesis) y pedagogía (Bildung/paideia)? ¿Los/as artistas forjan imágenes desde los espacios privados (galerías, museos), sobre el conocimiento que producen las ciencias sociales? Si no es el caso, entonces ¿con qué sentido se producen estas imágenes-discursos?

El uso ambivalente del pasado es notorio en todos los ámbitos centroamericanos: mientras que muchos sectores padecemos una amnesia crónica respecto de la historia centroamericana, las artes tratan de revivir esos lugares que la ciudadanía ya no recuerda o/y trata de olvidar. En este marco, también cabe la pregunta por cómo pensamos el ámbito de las artes como un espacio de proyección, a saber, en qué sentido nos ocupamos del ‘deseo’, de esos paisajes en donde nos podemos proyectar.

De este contexto surgía esta pregunta por bordear la bienal antes de que la bienal haya pasado; para tantear respuestas respecto de si lo centroamericano sigue siendo el lugar de lo regional, de lo local, lugar que contiene cierto espíritu de clausura. Muchas bienales no son regionales y es por ello que quizá son más interesantes. Es decir: la bienal centroamericana, aparentemente, no deja de “ser centroamericana”. Los centroamericanos/as tomamos posición como centroamericanos/as y, en esa apuesta, producimos las formas en que pensamos, decimos y construimos Centroamérica, desde esos lugares en los que nos encontramos. Queremos ser regionales. En este estado de cosas, la cuestión aquí sería preguntarse si es útil seguir apostando por esta vía, la de la regionalización, la de producir color local.

En el año 1951, Borges había presentado el texto “El escritor argentino y la tradición”. Este texto desnuda el exotismo bajo el cual se afirman los discursos acerca de la identidad. Es escéptico respecto de si el problema de la identidad es realmente un problema. De hecho afirma que se trata de un pseudo problema mediante el cual se restringe la imaginación y la posibilidad del pensamiento.

En este sentido, afirma Borges: “como si los argentinos solo pudiéramos hablar de orillas y estancias y no del universo”. Frente a esto, el arte que se produce contemporáneamente y que sigue la línea de esos colores locales, sirve ¿para producir eco y resonancia? ¿para darse a conocer y para dar a ver una imagen de lo centroamericano? ¿para producir un medio de investigaciones serias y fecundas? En resumen: si el arte se preocupa tanto por portar imágenes al medio social y de lo social, ¿desde qué procesos se construyen estas imágenes en el medio?

Por lo anterior, queda claro que este número no tratará sobre la X Bienal únicamente, la cual esperamos sea un espacio en donde se puedan discutir estos temas así como otros que propondrán quienes participen en ella. Tamara Díaz Bringas, curadora general de esta bienal, ha sido una figura central en el ámbito de las artes en Costa Rica y sabemos que esta bienal traerá un marco refrescante respecto de las bienales pasadas.

Finalmente, queremos decir que este número se ha construido para forjar algunas imágenes que bordean y desbordan la figura de las bienales. Se divide en tres partes. La primera contiene una entrevista a Edgar León, quien funge como curador por Costa Rica en esta X Bienal. Es importante señalar que la entrevista fue realizada en el mes de febrero de este año, por lo cual aun se encontraban tomando decisiones respecto de la curaduría final del evento. La segunda parte, aproximaciones, cuenta con reflexiones cortas de Sergio Villena, Mercedes González, Joaquín Rodríguez del Paso y Luis Fernando Quirós. En la última sección encontramos tres textos de estudiantes de la UNA y la UCR sobre algunas relaciones entre arte y filosofía.

Queremos agradecer al fotógrafo y diseñador Leo Ureña por dejarnos utilizar las fotografías que acompañan los textos. También a Erick Quesada por la transcripción de la entrevista.

Mphil Rocío Zamora Sauma

Editora

TEXTOS

Entrevista con Edgar Leon

Rocío Zamora Sauma

¿Adiós a la globananalización? “La Décima” bienal centroamericana y el campo artístico regional

Sergio Villena

Breve reflexion en torno a las bienales centroamericanas

Mercédes González

BAVIC- apuntes para una bienal situada entre México y Colombia

Joaquín Rodríguez del Paso

X Bienal Centroamericana 2016 Autopistas del siglo XXI

Luis Fernando Quirós

Arte y Filosofia

William Pérez / Adrián Mata / Rodrigo David Gutiérrez

Comité editorial:  http://wp.me/p3cACS-4T 

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